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Los estadounidenses están acostumbrados a recibir favores para ciertos grupos. La discriminación positiva en la admisión universitaria, las iniciativas de "diversidad" corporativas y los requisitos de contratación para empresas propiedad de minorías dirigen oportunidades, recursos y contratos a grupos supuestamente "oprimidos", como las mujeres, los nativos americanos, los negros y los hispanos.
En California, los demócratas estatales han adoptado otro tipo de favoritismo: contratos para empresas propiedad de personas homosexuales certificadas por el estado.