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El periódico Globe and Mail desató un debate al informar que el PIB per cápita de Canadá se había quedado rezagado con respecto al de Alabama. Esta comparación inquietó a los canadienses y provocó una ola de críticas sobre la validez de utilizar el PIB per cápita como indicador de prosperidad nacional.
Los críticos argumentan que el PIB es una métrica defectuosa, señalando problemas legítimos de medición. Pero estos problemas de medición afectan a todos los países. La cuestión no es si el PIB per cápita es perfecto, sino si la tendencia de Canadá en comparación con otros países similares indica problemas más profundos.
Las pruebas sugieren que sí.