El copresidente de los Socialistas Democráticos de América de la ciudad de Nueva York ha arremetido contra los ricos y defendido a la clase trabajadora, todo ello mientras vivía en una casa de Brooklyn valorada en aproximadamente 1,4 millones de dólares, comprada y renovada por sus padres.
Los registros de propiedad muestran que una sociedad de responsabilidad limitada familiar compró la casa de Bed-Stuy en 2019. El padre de Gordillo, un inmigrante peruano y exitoso empresario, declaró al New York Post que renovó la propiedad y permite que sus dos hijos, incluido el copresidente de la DSA, vivan allí.
Este acuerdo ha generado controversia porque Gordillo se ha convertido en una figura destacada del movimiento socialista democrático de la ciudad de Nueva York, al tiempo que critica la riqueza, las altas rentabilidades de las inversiones y las dificultades económicas que enfrentan los trabajadores. Los críticos afirman que su vivienda —en una valiosa propiedad de Brooklyn, adquirida y renovada por su familia— contradice ese mensaje y pone de manifiesto el contraste entre su retórica política y las ventajas económicas que le proporciona su familia.