El máximo dirigente de la DSA, cuyos padres le proporcionaron una cómoda vivienda en Brooklyn, fracasó estrepitosamente como electricista sindicalizado y luego convenció a sus camaradas del partido socialista para que le pagaran un salario cercano a las seis cifras, según ha podido saber The Post.
Gustavo Gordillo , de 38 años, exalumno de humanidades de la Universidad de Yale , fue despedido de su programa de aprendizaje en marzo tras haber desaparecido sin dejar rastro durante meses, lo que significa que nunca llegó a ser electricista titulado, según confirmó el miércoles el sindicato IBEW Local 3.
“Tras conocer la prolongada ausencia del Sr. Gordillo y su falta de participación en las clases y el trabajo obligatorios, los miembros del Comité Conjunto de Formación de Aprendices lo expulsaron del programa”, declaró la IBEW en un comunicado.